Toxina botulínica para la hiperhidrosis (sudoración excesiva)

La toxina botulínica ha demostrado su eficacia en el tratamiento de la hiperhidrosis, es decir, la sudoración excesiva de axilas, manos y pies. En los meses de calor el problema se nota más, sobre todo en las axilas, donde las manchas antiestéticas pueden causar incomodidad en el trabajo y en la vida social. Cuando afecta a las manos, a menudo se evita dar la mano, lo que puede perjudicar las relaciones.

En quienes tienen este problema, el sudor suele aumentar el estrés, que a su vez aumenta el sudor. La toxina botulínica puede resolverlo con microinyecciones en las zonas afectadas. En las axilas no se necesita anestesia, porque el tratamiento es prácticamente indoloro; en manos y pies se requiere un bloqueo de los principales nervios sensitivos. El tratamiento se realiza en la consulta.

Los mejores resultados se obtienen en las axilas: normalmente, entre 24 y 48 horas después de las inyecciones, el sudor disminuye poco a poco hasta casi desaparecer. El tratamiento de manos y pies también da resultados muy satisfactorios.

El efecto es temporal, normalmente de 6 a 8 meses en las axilas, con variaciones individuales, y el tratamiento puede repetirse cuando vuelve el sudor. Las contraindicaciones son las mismas que en el uso estético: enfermedades neurológicas graves e intolerancia o alergia a los componentes. Las complicaciones son prácticamente inexistentes, salvo una posible disminución temporal de la fuerza de la mano, que se resuelve sola. Este tratamiento suele costar más que el estético, porque requiere mucha más cantidad de toxina.

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