Con la edad, la degeneración de los tejidos provoca la flacidez de la piel y los músculos, con la aparición de arrugas, pliegues y surcos que dan un aspecto envejecido. Naturalmente, no todos los casos son iguales: influyen la herencia, el estado general, la estructura de la piel y del tejido subcutáneo, la alimentación, el estilo de vida, el tabaco y la exposición al sol.
La calidad del resultado también depende de la situación de partida. A veces el envejecimiento afecta sobre todo al tercio superior del rostro, otras a la zona de la boca o al cuello; en los casos más marcados, al rostro y el cuello en conjunto. El objetivo de la intervención es retirar el exceso de piel de la zona afectada y actuar también sobre las estructuras subcutáneas para contrarrestar la gravedad, con un rejuvenecimiento de unos diez años.
La combinación con técnicas de medicina estética permite hoy un enfoque más completo, un auténtico programa de rejuvenecimiento global: por ejemplo, peelings para mejorar la textura de la piel, renovar la epidermis y estimular la dermis, ácido hialurónico bajo las arrugas o fotorrejuvenecimiento con láser CO2.
Valoración preoperatoria
Parte esencial de la intervención, la valoración preoperatoria determina qué zonas del rostro deben tratarse. El lifting puede abarcar todo el rostro o solo algunas regiones, como el tercio medio o el superior. Se distinguen el lifting cérvico-facial clásico, el lifting temporal, el lifting del tercio medio, el minilifting y el lifting de cuello.
Técnica quirúrgica
La localización y la longitud de las incisiones varían según el tipo de lifting, pero siempre se colocan lo más ocultas posible, en el cuero cabelludo y detrás de la oreja. También es necesaria una incisión delante de la oreja, que en poco tiempo se vuelve invisible.
La intervención comienza con la infiltración de una solución de anestésico y adrenalina, que ayuda a separar los planos y facilita la disección. Si es necesario, se realiza una liposucción de las zonas con exceso de grasa. Después se incide la piel y se despega de los planos profundos, y se seccionan los ligamentos importantes para que la piel quede totalmente móvil. La fase más delicada, pero decisiva, es la disección del plano muscular profundo, que debe reposicionarse hacia arriba siguiendo vectores bien definidos: es el punto clave de la intervención, necesario para un resultado logrado y duradero. Por último se colocan drenajes y se suturan las heridas con hilos muy finos para reducir las cicatrices.
Otra información
La intervención se realiza con anestesia general y puede durar hasta tres o cuatro horas. Según el tipo de intervención, se hace con ingreso o de forma ambulatoria.
La recuperación
Los hematomas pueden durar unos días y después desaparecen poco a poco. Los puntos delante de la oreja se retiran a los cuatro o cinco días; los demás, unos días más tarde. La recuperación va de diez días a un mes, según la amplitud de la intervención.
Complicaciones
Gracias a los drenajes, los hematomas no son frecuentes.
La calidad de la cicatriz depende mucho de la respuesta individual, pero conviene evitar el sol durante unos meses después de la intervención.
Los fumadores deben ser informados del mayor riesgo de sufrimiento de la piel, que puede llegar a necrosis de extensión variable.
La complicación más temida es la lesión de ramas del nervio facial. A menudo se trata solo de estiramientos que causan trastornos transitorios, destinados a resolverse por sí solos; en casos raros pueden producirse lesiones completas con déficits permanentes.
