El lóbulo partido es un problema menor, causado normalmente por el uso de pendientes pesados. Con el tiempo el agujero se agranda y, en algunos casos, desgarra por completo el lóbulo, que queda dividido en dos. La reparación es sencilla y se realiza con anestesia local.
La corrección dura pocos minutos y el paciente puede retomar enseguida sus actividades. Se lleva un pequeño apósito unos días y los puntos se retiran a los 7–10 días aproximadamente, según la cicatrización.
Más adelante se puede hacer un nuevo agujero para los pendientes, preferiblemente un poco por delante del anterior para ocultar la cicatriz. La corrección es definitiva.
